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El tigre en la casa (fragmento) /Eduardo Lizalde


4



Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses:

que se pierda



tanto increíble amor.

Que nada quede, amigos,

de esos mares de amor,

de estas verduras pobres de las eras

que las vacas devoran

lamiendo el otro lado del césped,

lanzando a nuestros pastos

las manadas de hidras y langostas

de sus lenguas calientes.



Como si el verde pasto celestial,

el mismo océano, salado como arenque,

hirvieran.

Que tanto y tanto amor

y tanto vuelo entre unos cuerpos



al abordaje apenas de su lecho, se desplome.



Que una sola munición de estaño luminoso,

una bala pequeña,

un perdigón inocuo para un pato,



derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas

y desgarre al cielo con sus plumas.



Que el oro mismo estalle sin motivo.

Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa

se destroce.



Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,

tanto imposible amor inexpresable

nos vuelva tontos, monos sin sentido.



Que tanto amor queme sus naves

antes de llegar a tierra.



Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,

niños, animales domésticos, señores,

lo que duele.



5



Para el odio escribo

para destruirte marco estos papeles

exprimo el agrio humor del odio

en esta tinta.

En esta hojas,

que
escupo hasta secarme, arrojo

todo el odio que tengo

y es inútil. Lo sé



Sólo te digo una cosa:

si estas últimas líneas

fueran gotas, serían orines.





Comentarios

maranul ha dicho que…
;___; gracias

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